martes, 19 de julio de 2011

Mas vale tarde que nunca

El sábado, la Selección de Batista se quedó afuera de la Copa América disputada en su país, en cuartos de final.

Luego de una primera etapa en la que igualaron la tenencia de pelota argentina y el oportunismo uruguayo, los locales llegaron al entretiempo en ventaja numérica, por la correcta expulsión de Pérez.
Sin embargo, la demora en los cambios para darle velocidad y profundidad al equipo, pasaron factura al no saber aprovechar el hombre de más, y el equipo de Tabarez con más garra que fútbol, y con la excepcional actuación de Muslera, supo aguantar un partido que mereció perder de a ratos, pero que pudo haber ganado con un poco más de puntería.

De este modo, y los dos con uno menos por la posterior expulsión de Mascherano, mantuvieron el empate durante 120 minutos para llegar al azar de los penales. Messi, de excelente actuación, definió con la tranquilidad que lo caracteriza. Después, Burdisso hizo una réplica de su remate en la definición por penales del River-Boca modelo Libertadores 2004.
Pero la paradoja del tercer penal pareció diseñada por algún prestigioso guionista hollywoodense. Tévez, "el jugador del pueblo" para algunos, el no citado en un principio por gusto futbolístico y luego titular de 180 minutos, remató suave y a media altura a las manos del arquero, dejando a la Selección en desventaja, mientras "la Celeste" seguía convirtiendo con categoría cada definición.
Pastore e Higuaín fueron beneficiados en sus remates por el rebote en el arquero y hasta por el travesaño. Pero en el último remate, Cáceres la colgó del ángulo superior izquierdo de Romero y sacó el pasaje de Uruguay a Semis.

Argentina necesita seriedad y trabajo, donde el cuerpo técnico (este u otro), sea elegido en correspondencia con el proyecto a largo plazo que se quiera desarrollar a nivel Selecciones. Basta de la "mística del 86" contratando seleccionadores por su pasado como jugador. Basta de citar a todos los delanteros que triunfan en el exterior, olvidándose de llamar volantes por fuera y defensores centrales y laterales, porque eso genera un quiebre en el medio, un embudo en ataque, falta de sorpresa y de profundidad, entre otras cosas. Sin mencionar la falta de una idea clara de juego, donde todo pasa por la sumatoria de individualidades y no por juego en equipo.

Desde el alejamiento de Pekerman de los seleccionados juveniles, los proyectos carecen de correlación entre los mayores y juveniles, así como también de una base sólida desde la cual partir y tomar como referencia. Fuimos eliminados de la Copa que debíamos ganar, con una sensación de desesperanza con respecto al futuro.
Sin embargo, aún quedan tres años para Brasil 2014, con todas las Eliminatorias por delante. Hay tiempo para sacar adelante un equipo con todas las letras, con funcionamiento e identidad de juego.
A trabajar Argentina, más vale tarde que nunca!

Abrazo Albiceleste

martes, 12 de julio de 2011

Con el diario del martes

Se clasificó Argentina. No solo desde el aspecto resultadista de haber obtenido el triunfo que matemáticamente lo clasificaba, sino además, porque encontró el juego asociado, desde la correcta decisión del técnico de mantener el esquema y cambiar los nombres que creyó apropiados para aceitar el funcionamiento del Seleccionado.

De esta manera, Argentina goleó por 3 a 0 al joven Seleccionado Costarricense dirigido tácticamente por el argentino Ricardo La Volpe, que aguantó las embestidas del equipo albiceleste durante 45 minutos y que no tuvo fuerzas, ideas ni fútbol para alcanzar el empate una vez que se encontró abajo en el marcador.

Durante la primera etapa, Argentina buscó el arco rival con mucha ansiedad y nerviosismo. Esto lo llevó a fallar en muchas oportunidades por apuro, más que por mérito rival a la hora de marcar.
Messi se asoció con Gago, y juntos fueron los pilares de un primer tiempo tan arrollador en el manejo como impreciso en las definiciones.
Pero cuando el descanso se hacía presente, la excelente lectura de juego y la confianza para rematar de Gago, iban a complementarse con el oportunismo de Agüero, que pondría el 1 a 0 luego de captar el rebote del arquero Moreira. Gol, festejo, desahogo y tranquilidad.

En la segunda parte, con la ventaja a su favor, el equipo de Batista tuvo los espacios necesarios para controlar el balón y el partido a su gusto. Los Ticos debieron salir en busca del empate que los clasificara, para no depender de otros resultados, pero no lograron pasar el mediocampo argentino y además, otorgaron muchos metros de ventaja, que fueron explotados perfectamente por la verticalidad de los locales.
La sociedad entre Gago y Messi se convirtió en el inicio de un circuito de juego que terminaba con las definiciones solitarias de Agüero, Di María, Higuaín y Lavezzi.
El Pipa, más allá de las imprecisiones a la hora de definir, fue un jugador fundamental en este esquema. El 9 de área, el faro en el cual se perdían los dos centrales y arrastraba marcas para la entrada de los otros delanteros. Para comprobarlo, basta observar los dos goles del complemento, en que Messi traslada y puede descargar hacia la izquierda para las conquistas del Kun y Di María, ya que Higuaín había arrastrado a sus marcadores hacia la derecha.
Agüero, jugador importantísimo en las definiciones y en la clasificación, estuvo muy aislado en la primera parte y me gustaría verlo más asociado con Messi, Gago y Di María o Pastore, y no tan volcado de wing izquierdo.

La Selección se clasificó segunda en el grupo A detrás de Colombia y deberá esperar por Chile, Uruguay o Perú, quien sea segundo en el grupo C, para tener rival en cuartos de final.
La goleada sirve desde lo anímico, pero también mostró un buen funcionamiento como equipo, quitando del análisis las debilidades del rival.

Como consecuencia del cambio de piezas de Batista, el equipo mostró una cara mucho más parecida a lo que todos esperamos de la Selección Argentina. Los jugadores se entienden, arman paredes, asociaciones y están unidos como grupo.
Todo esto fue anticipado en editoriales anteriores... acá no se habla con el diario del martes.

Abrazo Albiceleste

jueves, 7 de julio de 2011

Buen anfitrión

Decepcionante segunda actuación argentina en la Copa América. El equipo colombiano jugó un partido casi perfecto: individualidades técnicas destacables, excepcional órden táctico, juego asociado y paciencia. Solo le faltó el gol. De Argentina... poco y nada.

Para este partido, que dio inicio a la segunda fecha de la fase de grupos, Batista realizó solo un cambio con respecto a los once que arrancaron la competición continental: Zabaleta en lugar de Rojo. El esquema siguió con sus tres mediocampistas centrales e igual cantidad de jugadores en ataque, así como también con sus mismas falencias en la generacion de juego, la ausencia de asociaciones y la consiguiente desembocadura en resoluciones egoístas e individualistas.

Todo esto muestra una enorme falta de convencimiento para ejecutar una idea y eso, es trabajo del entrenador. Si los partidos amistosos, previos a las competiciones importantes, son para trabajar un modo de juego, entonces ¿por qué cambiar el rumbo cuando se juega por los porotos?

Tévez merece su citación a la Copa, al igual que algunos otros que podrían estar, caso Saviola o Aimar, y no fueron llamados. Pero si a 20 días de la Copa, el "Apache" no era del gusto futbolístico de Batista, ¿cómo se explica su inclusión no solo en la lista sino además entre los titulares, cambiando el esquema y los ejecutores con los que el equipo había estado trabajando? Eso es falta de personalidad, de profesionalidad y de convencimiento en la idea que se desea plasmar.

Durante todo el año, pero sobre todo en épocas de Selección, suele haber en la Argentina alrededor de 36 millones de directores técnicos que opinan y creen saber más que cualquier otro. Pero hay un solo lugar en el banco y, más alla de sus defectos y virtudes, es él quien debe tomar las determinaciones. Uno de los errores de este seleccionador, fue haber escuchado a todos esos "entrenadores", citando a Carlitos a modo de "salvavidas popular" por si algo salía mal. Porque convengamos que en una charla de café no se cambia la mirada futbolistica con respecto a un jugador.

Ahora el Checho deberá decidir si mete mano en un equipo que tiene la obligación de ganar para no depender de otros resultados. En caso de mantener el equipo y darle respaldo a este experimento, los jugadores deberán tener más compromiso con esto y acercarse para lograr esas conexiones hasta ahora inexistentes en este equipo repleto de neuronas inteligentes que no logran hacer sinápsis.
Lo más sano, a mi juicio, sería volver al esquema anterior, para rodear al mejor del mundo con jugadores que hablen su mismo idioma. Pastore, Agüero e Higuaín serían los nombres más apropiados para darle vida a este equipo que, hasta ahora, fue una acumulación de 11 jugadores.

Se viene Costa Rica y la posibilidad de cambiar la imágen. La Selección deberá demostrar que puede jugar bien al fútbol, ya que una mirada resultadista de un triunfo ante el equipo de Lavolpe sería un suicidio en las fases finales. No podemos tener 11 estrellas desparramadas en el verde césped, sin ideas y sin conductor. Y menos que nuestra figura en un empate sea nuestro arquero.

Argentina deberá hacerse fuerte y sumar protagonismo en la Copa. Si no llega a ganar el lunes, el Candidato pasará ser solo un buen anfitrión

Abrazo de gol

sábado, 2 de julio de 2011

De taquito

Finalmente comenzó la Copa América. Argentina vs Bolivia fue el partido inaugural, el viernes por la noche en el Estadio Ciudad de la Plata, para que el Mundo Fútbol nos de unas vacaciones del tema "descenso de River" y se hable de la Celeste y Blanca.

Desde el arranque, el equipo del Checho intentó adueñarse de la pelota y con paciencia se fue acercando al área rival. Con buenas asociaciones de Mache, Banega y Messi, éste último imponía un fatal cambio de ritmo para los bolivianos, aunque luego las jugadas se diluían al llegar a los pies de Tévez (de mal primer tiempo) y Lavezzi, en parte por la excelente tarea defensiva del equipo de Quinteros.
Asi fue que, durante los primeros 45 minutos, las situaciones de mayor peligro fueron para el conjunto albiceleste, que no supo sacar provecho debido a la poca profundidad y la falta de convencimiento a la hora de la definición.

En la segunda parte, el ingreso de Di María por Cambiasso prometía mayor llegada y buen pie en la ofensiva, aunque desarmaba en parte el respetable funcionamiento del mediocampo, que siempre había intentado ser prolijo en las salidas.
De todos modos, cualquier análisis previo hubiese sido inútil, ya que a dos minutos de iniciado el complemento, luego de un tiro de esquina desde la derecha, el delantero Edivaldo Rojas modificó con su taco la trayectoria del balón, y la poca reacción de Banega, que se encontraba en la línea, permitió el ingreso de la pelota por debajo de su suela y el festejo de los sorprendidos visitantes. Bolivia ganaba 1 a 0.

El gol fue un duro golpe para el equipo argentino, que pareció subestimar lo que podría llegar a hacer un rival que, de manera sorprendente, jugó el encuentro de igual a igual, presionando en cada jugada y esperando los ataques lejos de su arquero Arias, quien cerca de los 15 minutos taparía un buen remate de Messi para evitar el empate.
A los 20, un error conceptual de la defensa en un contragolpe, dejó solo al peligroso Martins ante Romero, quien respondería muy bien en dos ocasiones quedándose con lo que podría haber sido el gol que liquidara el pleito.
Minutos más tarde, Batista sacó a Lavezzi, que estaba jugando una pésima segunda etapa, e ingresó Agüero para imprimirle un poco de vértigo al ataque argentino. Y así fue que luego de un centro de Di María, que Burdisso bajó de pecho con mucha clase, el Kun conectó un remate de volea perfecto para inflar la parte superior de la red y poner el empate en el marcador.
Esta conquista fue una gran inyección de adrenalina para un equipo que parecía entregado, aunque esto y las tibias llegadas argentinas no alcanzarían para torcer la historia. Fue 1 a 1 y final en La Plata.

La Selección de Batista no convenció a nadie, con un funcionamiento casi nulo en lo grupal, que se basó en individualidades para desequilibrar, aunque sin profundidad. El empate fue justo, sobre todo para un equipo como Bolivia que fue un digno rival, que no intentó sacar ventajas de manera antideportiva y hasta pudo haberse llevado un triunfo, complicando a los locales de cara al futuro.

Argentina subestimó a Bolivia y lo pagó con un empate ante uno de los equipos más débiles del certamen, con quien comparte el segundo puesto del grupo A, debajo de Colombia que triunfó por 1 a 0 frente Costa Rica, sin brillar demasiado, con un gol de Ramos.

Batista deberá meter mano en un equipo que no jugó bien y que necesita obtener un triunfo ante Colombia para seguir con chances de llegar a las instancias finales. A no confiarse Argentina, la Copa no se gana de taquito...

Abrazo de Gol